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Centro Guaman Poma de Ayala - 30 años con el Cusco

La siguiente es una ponencia que presentó nuestro compañero de trabajo Jorge Alejandro Vargas Prado, representando al Centro Guaman Poma de Ayala, en el marco del Foro “KAWSAYNINCHISTA  WIÑARICHISPA, aportes a la educación intercultural en Cusco. Actividad que se realizó el martes 26 de octubre y que motivó una profunda reflexión entre los asistentes.

HAY, HERMANOS MUCHÍSIMO, MUCHÍSIMO QUE HACER

Panorama general de la producción editorial en quechua del Cusco

Por: Jorge Alejandro Vargas Prado

Tukuy sonqoywan, runasimita rimayta munani. Kunancha, mana allinta rimayta atinichu, ichaqa huk p’unchaw allinta rimasaq. Runasimipi liwrokunata ancha ñawinchayta nunanim, ichaqa sasata tarikun. Lo digo en serio y con el corazón en la mano, mi abuela habla quechua, mi madre entiende un poco y yo tuve que estudiar para aprender lo poco que sé, me alegra encontrar jóvenes como yo que, a pesar de no tener al quechua como su primera lengua, está interesados por nuestro idioma y por nuestra cultura, sin chauvinismos ni conservadurismos. Sin embargo, aunque duela mucho escucharlo, el quechua está en riesgo de desaparecer. Estamos en un punto importante de nuestra historia donde depende de nuestros ánimos si el legado más importante y más resistente de nuestra milenaria cultura, continúa su franco proceso de desaparición o despega de una vez por todas como luminaria mundial del conocimiento. Existen cálculos que indican que en menos de cien años, el 90% de las lenguas en el mundo habrá desaparecido, debido esto a la expansión de las lenguas mayores, lenguas que dirigen los horizontes cada vez más capitalizados de nuestra época altamente globalizada; por otra parte, las estadísticas nos dicen que en el mundo entero, la cultura de la ciudad devora las diversas manifestaciones sociales del campo. Para César Itier, estudioso francés del quechua e investigador de literatura andina, la manera más eficaz de conservar y desarrollar el quechua frente a esta amenaza es que seamos capaces de utilizar cotidianamente nuestra lengua también en la ciudad, el quechua debe —nos dice Itier— encontrar urgentemente una función en la sociedad urbana actual y una manera de lograrlo es escribiéndolo para darle vigencia en, por citar unos ejemplos, la educación y los medios de comunicación como los periódicos o el Internet.

En nuestra ciudad, los esfuerzos por establecer un mundo editorial en quechua parecen recién estar despertando después de un florecimiento entre el final de los 80 y la mitad de los 90. Muestra de ello, fue el Encuentro editorial Runasimipas Qelqakunmi organizado por el Centro Guaman Poma de Ayala, el Centro Bartolomé de las Casas y  la Galería Apacheta, con el auspicio de la Municipalidad Provincial del Cusco, que pretendió no sólo abrir nuevos espacios de difusión del material editado en nuestra ciudad, sino principalmente, promocionar y revalorar los libros publicados en quechua con la intención de sensibilizar a la población sobre la importancia del uso del quechua escrito y de aportar en el desarrollo de sus capacidades escriturarias y lectoras en quechua. Allí participaron vendiendo sus libros, durante una semana, la Municipalidad del Cusco, el Instituto Nacional de Cultura, la Galería Apacheta (que se encargó de reunir a los escritores independientes), la Asociación Pukllasunchis, el Centro Bartolomé de las Casas, el Centro Guaman Poma de Ayala y el Instituto Pastoral Andina. Partiendo de este encuentro editorial y luego de realizar diversas entrevistas, se planea en este artículo, darle una revisión general a la producción editorial institucional en quechua de nuestra cuidad, me parece importante aclarar que no haré referencia a los textos del estado que se utilizan en los programas de educación bilingüe multicultural ni a los muchos otros textos en quechua, resultado de innumerables esfuerzos personales, que seguro abundan y de los que no tengo conocimiento.

Me gustaría partir con las dos instituciones que representan, de uno u otro modo, al Estado. La Municipalidad Provincial del Cusco y el Instituto Nacional de Cultura Cusco.

La Municipalidad Provincial del Cusco cuenta con solamente 5 publicaciones en quechua, que aparecieron a partir de la década del 90, entre ellas se cuentan manuales y gramáticas de la Academia Mayor de la Lengua Quechua, así como poesía escrita originalmente en quechua y traducciones al quechua de reconocidos poetas nacionales. El sector que más consume los libros en quechua de la Municipalidad del Cusco está conformado por turistas y estudiantes locales de turismo, sin embargo, se nos ha señalado que la demanda por estas publicaciones es muy baja y pareciera que este desinterés se concretiza en la completa falta de proyectos o planes de publicar en quechua a futuro. La Municipalidad cuenta con una librería, además organiza y participa diversas ferias de libro.

Esta apatía parece ser compartida por el Instituto Nacional de Cultura Cusco donde, quizás por la crisis que atraviesan resultado de su transformación en el Ministerio de Cultura, no pudieron haber mostrado menos interés. Las únicas publicaciones en quechua con las que cuenta el INC-Cusco son consecuencia del fenecido Concurso Regional de Cultura que premió, del 2004 al 2008, trabajos de música, investigación científica, novela y —lo que ahora nos importa— poesía y cuentos tanto en castellano como en quechua. Sin embargo, como nos lo hizo saber la propia entrevistada, esta inquietud por el quechua nació solamente de la individualidad de los autores y del encargado de promover este importante concurso quien ya no trabaja ahí hace bastante tiempo. Así como la Municipalidad Provincial del Cusco, el INC-Cusco cuenta con una librería muy bien equipada, a su vez, organiza y participa en diversas ferias del libro, aunque con mucho menos regularidad que la Municipalidad.

Sin embargo, en las otras instituciones menos relacionadas al Gobierno, las cuales reciben todas fondos de cooperación internacional, el panorama es diametralmente opuesto.

En el Instituto Pastoral Andina, se publicó tan solo dos libros en quechua, un manual para aprender la lengua y una gramática, desde finales de la década del 90, su principal motivación para hacerlo es la labor pastoral que realizan, además consideran que promover el quechua es también promover la identidad individual y colectiva de los cusqueños y por ello creen que es importante que nuestra lengua esté siempre vigente. Sin embargo, no cuentan con planes de editar nuevos libros en quechua, sino de reeditar uno de sus materiales con la intención de actualizar su información. El IPA ya cuenta con un público cautivo que está atento a su movimiento editorial y está compuesto, en su mayoría, por personas mayores que realizan labor intelectual. Con respecto a la demanda, ellos consideran que la rentabilidad, más que económica, es humana.

Por su parte, la asociación Pukllasunchis tiene 19 libros bilingües o sólo en quechua, muchos de ellos resultado de su programa de radio en comunidades campesinas que recopila relatos de la tradición oral local. Esta institución considera que el idioma debe rescatarse y se suma a los esfuerzos porque sea parte, cada vez más, de nuestra cultura viva. Sus publicaciones en quechua, que comenzaron a aparecer a finales de los 90, son en gran parte, los materiales que utilizan para la enseñanza del quechua como segunda lengua a los estudiantes de su propio colegio, destacan también diversas colecciones de cuentos y cancioneros con CD y partituras. Sus principales compradores son otras instituciones que utilizan su material para trabajar en comunidades campesinas, distribuidores de la capital que hacen compras al por mayor y personas dedicadas a la labor intelectual como profesores o investigadores; por ello, en Pukllasunchis tienen la sensación de que existe una importante demanda de textos en quechua. Dentro de sus proyectos es clara la intención de seguir publicando libros en nuestra lengua.

Así mismo, el Centro Guaman Poma de Ayala en su afán de mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen en el valle de Cusco y que, ironías del destino, están generalmente mucho más vinculados con la cultura andina y el quechua, vienen implementando proyectos sobre interculturalidad, donde, entre otras muchas cosas, se pretende revalorar y difundir el quechua escrito. Desde inicios de la presente década, cuentan con 5 publicaciones (4 sólo en quechua y 1 bilingüe) destinadas al público infantil, con cuentos basados en las tradiciones andinas pero con un trasfondo educativo: cuidado del agua, respeto del patrimonio, etc.; existe un claro interés por engrosar su fondo con más publicaciones en quechua. Es importante destacar algunas iniciativas que buscaron promover el quechua escrito, como el Runasimita akllay que fue una campaña que emulaba las portátiles de los candidatos municipales (aprovechando la coyuntura electoral) haciendo vivas y repartiendo volantes en quechua, el Runasimipas qelqakunmi del cual ya se habló y la Expo-feria: la Magia de gestionar la ciudad donde, en una parte de las intervenciones artísticas, se premiaba a la gente que leía y respondía correctamente preguntas en quechua. Es destacable, también, la iniciativa de su revista Crónicas Urbanas donde se encuentran artículos académicos en quechua. El público que consume los libros de Guaman Poma es más diverso y menos especializado que el resto de instituciones.

Por último, el Centro Bartolomé de las Casas viene publicando en quechua desde finales de la década del 70, contando hasta ahora con 17 publicaciones bilingües o en quechua, que van desde cuentos tradicionales, testimonios novelados (auto-biografías), manuales, gramáticas, reflexión sobre el quechua (con artículos académicos en quechua), vocabularios técnicos en quechua, hasta diccionarios y traducciones de obras de la literatura universal. Todo esto debido a que su objetivo principal como institución es la investigación para comprender, valorar y promover la complejidad del mundo andino, buscando la autodeterminación de los pueblos del Ande, promoviendo así la interculturalidad. Debido a su trayectoria y a la variedad de sus publicaciones, sus compradores son también variados. Cabe destacar que el Centro Bartolomé de las Casas tiene, a mi modo personal de ver, la mejor librería de la ciudad.

Luego de conocer muy generalmente la labor de las principales casas editoras, podremos más fácilmente determinar qué características definen a la edición del libro en quechua en el Cusco.

En nuestra ciudad no existe una posición oficial, es decir, del Estado, clara ni significativa sobre la conservación de las lenguas originarias a través de la escritura, ni tampoco sobre la importancia del desarrollo de su escritura ni de su valor de uso en espacios públicos.

Por su parte, es notorio que el trabajo editorial en quechua en el Cusco está impulsado por organizaciones que sobreviven gracias a la cooperación internacional, lo cuál implica un nuevo riesgo debido a que los capitales extranjeros de apoyo están moviendo su dinero hacia países de África y Asia, debido al pujante crecimiento económico del Perú. Es preciso que estas instituciones comiencen a buscar mecanismos de auto sustentación como lo viene haciendo el Centro Bartolomé de las Casas.

Pese a todo, no existe una demanda “real” ya que no existen consumidores “reales” de libros en quechua. La mayoría de las ediciones son manuales para aprender el idioma, o estudios gramaticales. El público que los consume es una minoría intelectual, lo que de algún modo representa una elitización de este proceso.

Sumado a eso, existen pocos y muy limitados espacios de comercialización de los libros en quechua. Debido a los buenos resultados que se han dado en las ferias de libro organizadas en nuestra ciudad, todas las instituciones ven con optimismo estos espacios y están dispuestas a participar en ellos activamente.

Por otro lado, comienza a crecer la demanda de los diversos profesionales que, para ampliar su campo de trabajo, requieren aprender el quechua, sin embargo, son muy pocos los libros guía para esos “quechuas especializados”, como por ejemplo, vocabularios para abogados, médicos, psicólogos, agrónomos, etc.

Está claro entonces que, cómo decía Vallejo, hay muchísimo que hacer. Humildemente, considero que podríamos reafirmar algunos pasos que tímidamente se vienen dando ahora.

Es preciso continuar creando espacios alternativos para la difusión de los libros en quechua, sin embargo, es necesario que estos espacios incidan también en procesos de fortalecimiento de la autoestima colectiva de nuestra ciudad, en la promoción de una convivencia intercultural armoniosa y en la idea de que nuestra diversidad es nuestra mayor riqueza como sociedad.

Aunque exista una producción editorial medianamente buena, es preciso continuar publicando aún más, sin importar los aspectos lingüísticos que a veces generan conflictos (entre los que escriben con 3 vocales y 5 vocales, por ejemplo) que no favorecen en ningún sentido la difusión de nuestra lengua. No importa cómo se escriba el quechua, primero es necesario que se escriba, para luego, después de haber establecido realmente esa práctica, recién comenzar las reflexiones sobre la misma.

Es preciso crear lectores “reales” del quechua desde la escuela, formando interés y cariño por nuestra lengua; podría resultar interesante probar con talleres y concursos de creación literaria. Considero que la manera más honesta de causar interés y cariño, podría ser a través del placer estético que causa el arte, además de ser una herramienta de desarrollo de la misma lengua.

En general, debemos buscar desesperadamente que el quechua escrito tenga un “valor de uso”, es decir que se utilice cotidianamente en las diversas actividades de nuestra sociedad, por ejemplo, prensa escrita, documentos oficiales, información de las instituciones del estado, subtítulos en películas, carteles bilingües en instituciones (como ya ocurre en el Palacio de justicia o en el Terminal terrestre).

Pues bien, nada de esto llegará ni siquiera remotamente a ser realidad si es que cada uno de nosotros no ponemos solidariamente nuestros hombros, nuestras conciencias y nuestros ánimos. El quechua es parte de nosotros, negarlo es como si nos cortáramos las manos, como si nos rompiéramos a propósito las piernas, sin el quechua nuestra alma no estaría completa, no sería del todo útil, como no sería del todo útil nuestro cuerpo sin manos y sin piernas. No olvidemos que: mana runa siminchista rimaqtinchisqa, siminchismi ch’akipunman, qallunchistaq ñaq’epunman. El quechua ha resistido más de 500 años de furiosos y violentos ataques que han intentado desaparecer la cultura que lo contiene, nunca han podido romper ese cofre que guarda los últimos secretos de un pasado diferente, cuando las personas aún tenían el espíritu lleno. Confío, que a través del quechua se puede ser más humano, se pueden descubrir conocimientos diferentes, que el mundo entero espera, se puede entender una sensibilidad olvidada. El quechua fue también, alguna vez, un elemento que permitió unir a un territorio tan diverso como el Tawantinsuyo, con la esencia que tanto buscamos para que se produzca la reconciliación nacional. Si el quechua desapareciera, gran parte de nuestras potencialidades como nación desaparecerían también y el Perú, sin duda alguna, quedaría sumido en la más triste orfandad.

Fotografía: César Alberto Venero Torres

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